¿Se viene un nuevo segmento en el vino? La apuesta de las bodegas por los vinos NOLO

El vino entra en un terreno que hace pocos años parecía exclusivo de cervezas y tragos: la categoría sin alcohol o de baja graduación alcohólica, conocida globalmente como NOLO (No/Low Alcohol Wine). La tendencia ya no es solo un tema de nicho: según una encuesta reciente entre 177 bodegas italianas, más del 60 % de los productores manifestaron interés en elaborar vinos NOLO

Este dato no es menor. Muestra que una parte relevante del sector tradicional —especialmente en regiones con largas trayectorias productivas como Italia— está dispuesto a explorar alternativas al vino clásico con alcohol completo, respondiendo a demandas de consumo que ya no se limitan al placer o la cultura del vino, sino que también incorporan necesidades relacionadas con salud, estilo de vida y moderación de consumo.

Los vinos sin alcohol o bajos en alcohol se posicionan como soluciones para consumidores que, por razones personales o de salud, prefieren opciones con menor contenido etílico, pero sin renunciar a la experiencia de descorchar y disfrutar un vino. Este segmento está creciendo en mercados como Europa y Estados Unidos, donde también se observa crecimiento en la oferta y la diversificación de estilos —desde blancos y rosados hasta espumantes dealcoholizados— aunque todavía enfrenta desafíos técnicos y de percepción sensorial.

Las bodegas que se suben a esta tendencia deben mirar no solo la tecnología de dealcoholización, que hoy permite mantener aromática y perfil de boca más equilibrado, sino también cómo comunicar esta nueva categoría al consumidor tradicional del vino, que puede ser reacio a aceptar productos que pierden parte de su identidad original en el proceso de reducción de alcohol.

Pero el hecho de que una mayoría de productores italianos esté evaluando esta opción indica que el sector está listo para repensar su oferta. No se trata solo de responder a una moda pasajera, sino de ampliar el espectro del vino hacia nuevos momentos de consumo y perfiles de público.

En definitiva, los vinos NOLO están dejando de ser una rareza técnica para convertirse en una oportunidad estratégica: tanto para bodegas que buscan conectar con consumidores más jóvenes o conscientes de su ingesta alcohólica, como para mercados maduros que buscan variedad sin perder vínculo con la cultura vinícola.