El Malbec y la cocina: maridajes clásicos y disruptivos | El magazine de vinos, gastronomía y lifestyle para las mentes inquietas

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El Malbec y la cocina: maridajes clásicos y disruptivos

El Malbec y la cocina: maridajes clásicos y disruptivos
De la parrilla al sushi, te contamos cómo combinar Malbec con platos que van mucho más allá del asado.

Si hay un vino que se lleva bien con la comida, ese es el Malbec. Es versátil, amable y con ese punto justo de cuerpo y acidez que lo hace un comodín perfecto para la mesa. Pero más allá del clásico asado, hay todo un mundo de matrimonios por explorar.

Clásicos que no fallan:
El tinto argentino por excelencia pide carne, claro. Un Malbec joven va genial con una entrada a la parrilla o empanadas de carne cortada a cuchillo. Si tiene más estructura y paso por barrica, podrá llevar a un ojo de bife jugoso, cordero braseado o pastas con salsas intensas.

Pero también se anima a lo inesperado:
¿Probaste un Malbec con sushi? Los más frescos, sin madera, funcionan bárbaro con rollitos que llevan salmón o langostinos tempura. ¿Y con comida mexicana? Un Malbec jugoso calma el picante y resalta los sabores del mole o los tacos al pastor.
Incluso va con postres: una copa de Malbec rosado bien frío y un cheesecake de frutos rojos pueden ser el final feliz de una gran comida.

Consejos para casarse sin miedo:

  • Malbec joven = comidas livianas, pastas, pizzas.
  • Malbec con crianza = platos con más grasa o intensidad.
  • Malbec rosado o espumante = picadas, sushi, postres.

El secreto está en animarse. El Malbec no tiene prejuicios: acompaña desde una cena de gala hasta una picada con amigos. Y siempre, siempre, suma.