Porque no todos los padres son iguales, tampoco todos los vinos deberían serlo
Llega el Día del Padre y, como cada año, aparece la misma pregunta: ¿qué le regalamos?
Las medias ya no sorprenden. Las corbatas quedaron en otra época. Y aunque una buena botella de vino sigue siendo uno de los regalos favoritos, la verdadera clave no está en elegir el vino más caro, sino el que mejor represente a quien lo va a compartir.
Porque los padres son distintos. Algunos son aventureros, otros tradicionales. Están los que nunca faltan al asado del domingo y también los que siempre están buscando algo nuevo para probar. Y, curiosamente, el mundo del vino tiene una etiqueta para cada uno de ellos.
Así que este año te proponemos un juego: decinos cómo es tu viejo y te diremos qué vino abrir con él.
El papá asador: un Malbec de los que nunca fallan
Es el que se levanta temprano para prender el fuego. El que tiene una teoría propia sobre las brasas y una opinión firme sobre el punto de cocción de la carne.
Con él no hay que inventar demasiado.
Un buen Malbec sigue siendo la mejor compañía para una tarde de parrilla, anécdotas familiares y sobremesas que se estiran hasta que cae el sol.
Como él, es confiable, generoso y siempre queda bien.
El papá aventurero: un vino que venga de un lugar inesperado
Le gusta viajar, descubrir rincones nuevos y salir de la rutina.
Para estos padres vale la pena buscar vinos diferentes: etiquetas de la Patagonia extrema, de los Valles Calchaquíes o de pequeñas regiones que recién comienzan a mostrarse al mundo.
Son vinos que cuentan historias y despiertan conversaciones. Exactamente lo que más disfruta este tipo de papá.
El papá tradicional: Cabernet Sauvignon
Hay padres que siguen usando la misma billetera desde hace veinte años y que todavía recuerdan cuánto costaba un café en los años noventa.
Valoran las cosas bien hechas, la palabra empeñada y las tradiciones familiares. Para ellos, el Cabernet Sauvignon es una elección perfecta.
Es una variedad clásica, con carácter, estructura y una elegancia que nunca pasa de moda. Como esos padres que parecen estar siempre donde tienen que estar.
El papá curioso: Cabernet Franc
Siempre tiene una pregunta nueva. Le gusta leer, investigar y aprender. No se conforma con lo conocido.
Para ellos, el Cabernet Franc es una gran elección.
Hace algunos años era una variedad reservada para pocos conocedores y hoy se convirtió en una de las cepas más interesantes de Argentina.
Tiene personalidad, frescura y mucho para descubrir. Como él.
El papá gourmet: un gran blend
Disfruta cocinar, elegir ingredientes y hablar de sabores.
Es capaz de pasar media hora explicando por qué eligió determinado queso o determinada salsa.
Los vinos de corte son ideales para este perfil. La combinación de distintas variedades crea algo más complejo y sofisticado que la suma de sus partes. Un poco como las reuniones familiares que él ayuda a construir.
El papá deportista: Pinot Noir
Sale a correr, anda en bicicleta, juega al tenis o nunca perdió la costumbre de moverse. Busca equilibrio, energía y bienestar.
El Pinot Noir encaja perfectamente en ese perfil. Es un vino más ligero, elegante y fresco, capaz de mostrar intensidad sin necesidad de imponerse. Refinado y dinámico al mismo tiempo.
El papá anfitrión: una botella Magnum
Es el primero en organizar una reunión y el último en despedir a los invitados. Le gusta compartir.
Disfruta más viendo la mesa llena que recibiendo regalos. Para él, una botella Magnum es mucho más que un vino. Es una declaración de intenciones.
Porque algunas celebraciones merecen un formato especial.
El mejor vino sigue siendo el que se comparte
Más allá de las cepas, los puntajes o las etiquetas, el verdadero protagonista del Día del Padre no está dentro de la botella.
Está sentado del otro lado de la mesa. El vino es apenas una excusa para brindar, recordar historias, reírse de las mismas anécdotas de siempre y crear otras nuevas. Por eso, este año, antes de pensar qué vino comprar, pensá con quién lo vas a compartir.
Porque el mejor vino para papá no necesariamente es el más caro. Es el que logra que la charla dure una copa más.