Freixenet, 100 años de vida para una de las cavas más famosas del mundo

El origen de Freixenet empieza a escribirse hace ya más de un siglo, con la unión de dos familias, los Ferrer, de Sant Quintí de Mediona, y los Sala, de Sant Sadurní d’Anoia. Tras contraer matrimonio, Pere Ferrer y Dolors Sala decidieron refundar la empresa familiar y empezar a elaborar cava.

Apostar siempre por la innovación priorizando la calidad y buscando satisfacer las necesidades y los gustos de los consumidores. Esta ha sido la filosofía que ha acompañado a Freixenet desde sus orígenes. La excelencia de sus productos es fruto de la extensa experiencia y tradición vitivinícola familiar, pero también de la firme apuesta de la marca por la calidad y el desarrollo sostenible, tecnológico y científico con un equipo de profesionales extraordinario.

Una de las claves del éxito es que Freixenet cuenta con cultivos propios de levaduras con excepcionales propiedades enológicas para elaborar sus reconocidos cavas. Estas levaduras únicas fueron seleccionadas en su día por la cofundadora y enóloga de la compañía, Dolors Sala, y la continuidad de su labor se ha mantenido durante décadas, gracias a la investigación científica y a la dedicación del equipo de enología. Las levaduras aportan un bouquet y unos aromas únicos a los cavas de Freixenet, consiguiendo así un sello propio.

La vocación de Freixenet ha sido, desde sus orígenes, la innovación, priorizando la calidad y buscando satisfacer las necesidades y los gustos de los consumidores
Desde hace décadas, Freixenet ha realizado una fuerte apuesta por la sostenibilidad y el desarrollo de una tecnología líder, al tiempo que mantiene la esencia del método tradicional. En este sentido, la empresa fue pionera, en los años setenta, introduciendo la fermentación a temperatura controlada en grandes depósitos de acero inoxidable (600.000 litros) durante la primera fermentación y utilizando prensas neumáticas. Estas innovaciones supusieron una gran mejora en la calidad de los cavas de la bodega, que posteriormente se generalizaron en todo el sector.

En los años 90 y 2000, la empresa desarrolló una tecnología robótica puntera, pionera y propia, que permitió la automatización y la estandarización del proceso de elaboración, obteniendo una gran eficiencia y sostenibilidad y aplicando los estándares de calidad más elevados. Todo ello ha sido posible gracias a un gran equipo de profesionales de prestigio, altamente cualificados en el ámbito internacional, desde enólogos y maestros de bodega hasta sommeliers y técnicos de calidad. Precisión, rigor, compromiso, amor por el territorio y respeto por el medio ambiente son las insignias del equipo.

La suma de esos esfuerzos la ha convertido en la marca más escogida por los consumidores y un auténtico referente en todo el mundo, donde Freixenet es sinónimo de cava y de celebración.