Vinos de extrema altura en Jujuy

Con apenas 35 hectáreas de viñedos situados por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar, los jujeños ya hacen vinos de los buenos

Nuestra vitivinicultura fue siempre reconocida por su vasto territorio implantado bajo determinados climas, desde los antiguos viñedos coloniales del litoral y Buenos Aires, hasta los del árido noroeste, donde las provincias de Mendoza, San Juan y La Rioja fueron los principales actores de las últimas décadas.


Hoy existen 18 provincias argentinas que registran superficie cultivada con vid: 70% Mendoza, 21,5% San Juan, 3,6% La Rioja, 1,5% Salta (Cafayate), 1,3% Catamarca, 0,8% Neuquén y 0,7% Río Negro. Estas 7 provincias concentran la mayor superficie de vid. El restante 0,6% se distribuye en 11 provincias: Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Santiago del Estero y Santa Fe.


Para entender qué pasa en las nuevas zonas vitivinícolas de la Argentina, Suplemento Verde estuvo en la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad, para poder apreciar la magnitud de esta joven actividad jujeña, que ha desafiado condiciones extremas.


Una viticultura basada sólo por ahora en 26 hectáreas que vegetan sobre el trópico de Capricornio a una extrema altura, donde hoy a 3.329 metros, se cultiva el segundo viñedo más alto del mundo, luego del récord Guinnes de una viña en el Tibet a 3.563 metros.


La Quebrada de Humahuaca incluso ya tiene su Indicación Geográfica aprobada por ley y aparece en las etiquetas de sus vinos, situación que la hace muy atractiva para enoturismo, sobre todo el internacional que ya empieza a tenerla en cuenta, y paga, por ejemplo vivido, 35 dólares por una botella en bodega o restoranes de campo.


Desde Tumbaya (2.000 metros) hasta Viñedo de Moya (3.329 metros) las vides desafían al clima y suelo en condiciones extremas, bajo un sistema de producción que busca lo natural, lo orgánico, siguiendo las raíces de la cultura local donde la Pachamama, la «madre tierra», es vital para los nativos. 


Las uvas, con bajas producciones todavía, son elaboradas en pequeñas bodegas adaptadas al enoturismo, donde se aplican tecnologías modernas de elaboración a escala, entregando vinos de gran color y características muy particulares vinculadas sin duda a una gran amplitud térmica entre día y noche durante la maduración de las bayas.


Actualmente hay dos zonas productoras de uva para vino en Jujuy, una que lleva quince años desde las primeras plantaciones, que es la Quebrada de Humahuaca, y la otra zona de cultivo, llamada valles templados y cuenta con algunos ensayos y productos elaborados.


En ambas regiones los principales varietales que se están produciendo son Malbec, Syrah, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot y la blanca, Sauvignon.

La historia vitivinícola de Jujuy comienza incluso antes que la de Argentina. Los pueblos originarios, los bastiones más australes del Imperio Inca, todavía hoy presentes en la zona, ya plantaban hace siglos en la zona

Sin embargo, poco es lo que queda de eso y hoy hablamos de una nueva etapa en la viticultura jujeña. Es que en la Década Infame la Ley 12.137 impulsada por el presidente Agustín P. Justo prohibió la vitivinicultura en todo el país, salvo en la región de Cuyo. Esta norma que buscaba regionalizar la actividad agropecuaria hizo que las hectáreas de viñedos plantadas en tierras jujeñas fueran levantadas para darle paso al tabaco, una de las actividades permitidas en esa región.

Pero la derogación de esa disposición a finales de la década del ‘90 dio paso a un nuevo capítulo que día a día no deja de escribir páginas y anotar nombres de bodegas y enólogos que apuestan por el desarrollo de Jujuy como un terroir de vinos en condiciones extremas y de alta calidad.

Si se analizan los números del Observatorio Vitivinícola Argentino, el crecimiento de Jujuy ha sido superior al 1.100% y se ha duplicado la cantidad de viñedos en la zona entre 2007 y 2020. Aunque solo representa el 0,02% del total del país, en la última década pasó de tres hectáreas repartidas en 13 viñedos a 35 hectáreas distribuidas en 25 viñedos.